LONDRES | EFE
Juan Carlos Ferrero dejó huérfano al tenis español en Wimbledon al claudicar ayer en tres sets ante el saque del escocés Andy Murray, quien se mantiene ´lejos´ del enorme ruido mediático que genera, en una jornada en la que la salida del serbio Novak Djokovic, imprevista, ante el germano Tommy Haas abrió más la puerta de otra hipotética final a un impecable Roger Federer.
El valenciano Ferrero, invitado ´sorpresa´ de los cuartos de final de este ´grande´, no pudo volver a virar los pronósticos en una Central abarrotada que celebraba con silbidos, aplausos y con el ya omnipresente estribillo «come on Andy» cada punto ganador de su única esperanza.
Al ex número uno y campeón de Roland Garros en 2003 no le importó. Consideró «correcta» a la audiencia de la ´Catedral´ y pese al marcador, se vio «más suelto que ningún día». Ferrero se va con buenas sensaciones en general y determinado a seguir su escalada por el ranking de la ATP y deja al jugador de Dunblane (Escocia), tercero del mundo, cara a cara con el estadounidense Andy Roddick en las semifinales. Murray admitió estar «contentísimo» por estar en semifinales por primera vez.