LONDRES | EFE
Tras librar una batalla campal bastante inolvidable en la pista 1 ante el chileno Fernando González, décimo favorito, el valenciano Juan Carlos Ferrero se metía ayer en octavos de final de Wimbledon para mantener con vida, junto a Fernando Verdasco, al pabellón español en el All England Club.
En una edición en la que todavía no hay queja ante un clima más que aceptable pese a los augurios meteorológicos, -anticipaban lluvias a partir del viernes-, y en la que no ha hecho falta recurrir al nuevo techo retráctil en la Central, el tenis español sigue aferrado a dos de sus participantes
Privado desde el principio de la presencia de Rafa Nadal, número uno del mundo, defensor del título y ausente por lesión, Verdasco y Ferrero se encargan a partir de ahora de dar oxígeno. Juan Carlos Ferrero, un hombre que entró en esta edición con una Wild Card (invitación especial de la organización) libró un reñidísimo pulso de casi tres horas con el chileno Fernando González, «un partido bastante inolvidable» para el valenciano.
El hombre de Onteniente se abre así paso tras rubricar un trabajadísimo 4-6, 7-5, 6-4, 4-6 y 6-4 y convertirse en el siguiente oponente del francés Gilles Simon, otro top ten, un oponente «más accesible» que el suramericano.
Desde el viernes, Verdasco planea mentalmente la estrategia que con la que afrontará el próximo obstáculo: «Con Karlovic hay que prepararse más psicológicamente. No te da mucho ritmo y tienes que estar más concentrado con tu saque».
Con el altísimo jugador -de más de 2 metros- y que se ha convertido en el líder de aces de esta edición -nada menos que con 102- ya disputó la final del torneo de Nottingham en el 2008, que ganó el croata y por ello sabe que intentar ganar puntos con su primer saque es «prácticamente imposible».
Al alicantino David Ferrer, decimosexto favorito, sólo le quedaba rendirse ayer ante el gran tenis del checo Radek Stepanek en un encuentro en el que el alicantino levantó dos sets adversos para terminar claudicando en el quinto.
Su ánimo no decae. Dedicará el domingo a ver Londres y se va con buenas sensaciones, bastante entero en tema de concentración. Ahora, Stepanek tendrá que resolver su siguiente obstáculo en el All England Club ante un tenista que ha renacido de nuevo, el australiano Lleyton Hewitt, ex campeón de Wimbledon en el 2002.