LONDRES | EFE
El cuadro femenino experimentó una desbandada total. Se quedó desierto de presencia española ante las bajas de la valenciana Anabel Medina, vigésima cabeza de serie, y de la canaria Carla Suárez. Medina no tuvo su día, como explicó ella misma tras decir adiós ante la danesa Caroline Wozniacki, la novena favorita, en una hora y 17 minutos.
Su despliegue en la pista 4 le demostró a la jugadora de Valencia que si ante una rival que está entre las top ten no se da «el cien por cien durante todo el encuentro, no se puede ganar». «No creo que ella haya tenido un día excesivamente bueno. Simplemente -explicaba Medina-, ha mantenido su nivel, ha jugado como juega ella y bueno, quizá la que no ha tenido el día he sido yo».
Por su parte, Suárez vivía una gran experiencia en su debut en la ´Catedral´ ante una de las peores rivales que le podían tocar en la superficie verde. Cierto es que la española ya había derrotado, en el Abierto de Australia este año, a la defensora del título, una Venus Williams, que no dio opciones en un primer set impecable de la tercera favorita, que dejó a Suárez en blanco. Carla lo tuvo claro: «Ella jugó a un gran nivel». Y por si había dudas, asegura que se marcha de aquí, dice, «muy contenta».
También influyó el saque arrollador de la norteamericana, que llegó a servir a 200 kilómetros por hora y de media sacó 25 kilómetros por hora más rápido que Carla Suárez.