El estadounidense Lance Armstrong, siete veces vencedor del Tour
de Francia, sufrió ayer heridas superficiales en una caída durante la decimonovena etapa del Giro y se declaró «contento de no terminar en una ambulancia». El corredor del Astana tuvo que abandonar, el 23 de marzo pasado, la Vuelta a Castilla y León en España con una fractura de clavícula por culpa de una caída. Armstrong se enganchó ayer con su compañero de equipo el español Chechu Rubiera y ambos se fueron al suelo, aunque pudieron reintegrarse al pelotón poco después. El texano sólo tiene heridas superficiales en la cadera y en una rodilla. «Estoy contento de no haber terminado en una ambulancia», dijo Armstrong.