MÚNICH | EFE
Aunque el partido de ida (4-0) reflejó que Barcelona y Bayern viven en mundos futbolísticos muy distintos, el equipo azulgrana viaja a Múnich con la alerta encendida para escapar del conformismo y no caer en la trampa de su rival, que se ha apuntado al derrotismo como forma de encarar el partido de vuelta de los cuartos de final de la Liga de Campeones.
El equipo de Guardiola dejó encarrilada la eliminatoria en apenas 45 minutos, los que necesitó para arrollar al Bayern en el Camp Nou. El resultado y el juego retrataron la diferencia entre ambos equipos, pero el Barcelona deberá mantener en Múnich su tensión competitiva para evitar complicaciones de última hora.
De ello se encargará su entrenador, Pep Guardiola, el primero en desconfiar del discurso derrotista del Bayern tras el 4-0 de la ida. Su mensaje es claro: un equipo alemán nunca se da por vencido.
Además, el Barcelona tiene demasiado reciente su estrepitosa eliminación de la Copa del Rey hace dos temporadas ante el Getafe (5-2 en la ida, 4-0 en la vuelta) y quiere evitar sorpresas.
Impecable en su vertiente ofensiva (15 goles en sus últimos cinco partidos), el equipo azulgrana ha perfeccionado también su sistema defensivo. Suma en un mes cinco partidos consecutivos sin encajar un gol. En Múnich deberá afinar especialmente la defensa de las jugadas a balón parado, uno de sus puntos más débiles. El Bayern logró así dos de sus cuatro goles ante el Eintracht de Frankfurt (4-0), el pasado fin de semana en la Bundesliga.
La estadística, sin embargo, avala al Barcelona; ningún equipo ha sido capaz de levantar un 4-0 en la ida, en los 177 casos que ofrece la historia de las competiciones europeas. El Barça es, además, el equipo más goleador como visitante de la presente edición, con 13 goles en cuatro partidos.
Después de reservar ante el Recreativo de Huelva (2-0) a un jugador por línea -Piqué, Touré y Eto'o-, Guardiola podría hacer descansar a Leo Messi, pichichi de la Liga de Campeones con ocho goles en ocho partidos.
El Bayern llega al partido consciente de que, tras la debacle del Camp Nou, la eliminatoria ya está resuelta para los intereses barcelonistas, y en la entidad alemana no se albergan muchas esperanzas de que una remontada será posible.
En el Bayern se espera que sus jugadores recuperen un poco el honor perdido la semana pasada y de despedirse con cierta dignidad de la máxima competición de clubes europea.
Para el partido de vuelta, el Bayern llega anímicamente un poco mejor que en la ida, después de haber sufrido por una derrota de 5-1 ante el Wolfsburgo. Ahora viene de golear por 4-0 al conjunto del Eintracht Frankfurt.