MADRID | EFE
El torrente sanguíneo del teatro tiene un elemento esencial, los «glóbulos» Grotowsky, el formulador del teatro moderno, padre de conceptos como «la cuarta pared» y pedagogo de la «intención», que sigue «enseñando», diez años después de su muerte, a los actores de todo el mundo, entre ellos los españoles. La interpretación de un actor está vacía si no tiene «intención» y ese axioma corre por las venas del teatro moderno desde que lo formulara el polaco Jerzy Grotowski (1938-1999), al que España rinde homenaje en el Año Grotowski con la organización de distintas actividades, entre ellas una exposición y un taller para actores, que se celebrará del 23 al 27 de este mes.