ROMA | EFE
Pasada esa época en la que su presencia en la prensa rosa era continua, la actriz española Blanca Romero asegura que toda esa exposición pública que trajo su matrimonio con el torero Cayetano Rivera le perjudicó, pero que ella cree en la justicia y, por eso, está ahora donde está.
En una entrevista mantenida en Roma, Romero habla de lo que queda atrás en su vida y del futuro que se abre ante ella: el de la interpretación cinematográfica, cuyo primer trabajo como protagonista, ´After´, presentó el sábado dentro de la competición oficial del IV Festival Internacional de Cine de Roma.
«Lo de la suerte es muy relativo. Yo no creo en la suerte, creo en la justicia. Creo que la vida le da a cada uno lo que se merece, en su justo momento. Y cuando no se lo da es que le está dando una lección, le está enseñando algo que aprender», afirma la actriz.
«A mí, en mi caso, quizá no me lo quitó en una escuela, ni económicamente, pero sí me lo quitó en kilometraje y en vida. No fue fácil llegar aquí, llevo una lucha muy grande detrás. No creo en la suerte. La suerte es una manera muy cómoda de disculpar el camino de uno para no sentirse mal el otro», añade.
La asturiana muestra aún inquietud y nervios ante todo lo que conlleva el mundo de la interpretación, sobre todo la exposición a entrevistas y ruedas de prensa, tal es así, que ayer, confiesa, tuvo una pequeña «taquicardia» al tener que hablar ante los periodistas en el Festival de Roma.