|
|
|
HEMEROTECA » |
ALFREDO VALENZUELA/EFE El crítico musical Luis Clemente, que ha publicado su noveno libro, "Kitsch y flamenco" (Lapislázuli), ha asegurado a Efe, en una entrevista, que "lo kitsch es la estética del flamenco".
"El kitsch es optimista; es más, llega a suponer el 'me gusta porque me gusta', sin tener que abochornarse ante diatribas de arte grande", ha señalado este crítico musical con una trayectoria que supera los treinta años, especializado en música rock y flamenco, y que ha dedicado dos años sólo al diseño y la maqueta de este libro ilustrado con casi un millar de imágenes.
Editada en gran formato y a todo color, ya que reproduce cientos de fotos, portadas de discos, carteles y afiches de cine, la obra trata de demostrar gráficamente que el "mal gusto" que ha rodeado a buena parte de producciones flamencas ha alcanzado en numerosas ocasiones una escala delirante, según su autor.
Botellas de vino con etiqueta de "La Chunga", abanicos y castañuelas de dudosa ornamentación, guitarras en miniatura a modo de souvenirs, latas de dulce de membrillo tituladas "Bulerías", ceniceros con la forma del toro de Osborne, banderines, castañuelas, peinetas y peinas de colores inverosímiles también son analizados en la obra, para la que Clemente ha efectuado una recopilación de años.
Carmen Sevilla vestida de flamenca cantando una canción en un anuncio publicitario de electrodomésticos que decía "Familia Philips, familia philiz" o repitiendo "Typical spanish" en un corte de la misma marca comercial, y un cómic "alucinante" sobre la vida de Lola Flores, son otras producciones comentadas por Clemente.
Entre los discos más curiosos hallados por Clemente hay uno titulado "De España para los españoles canta Francisco el Profeta de Albacete", pese a lo cual lleva la leyenda "Viva er Betis manque pierda" e incluye una biografía del artista:
"...fue tan grande su éxito que unos artistas se lo quisieron llevar para que cantara en un circo, pero su padre se molestó mucho al ver que quería cantar al público y cuando vino del Servicio Militar y su padre ya no contaba en él, fue cuando gravó (sic)".
Otro disco curioso es el denominado por Clemente "tangos y tongos", del artista Pepe Blanco, ya que la imagen de la carpeta es "un cuadro flamenco a pleno rendimiento en el tablao" aunque el disco es de tangos argentinos.
"Al mostrarse el kitsch como la negación de las realidades de la vida, tiene obligación de enfoscar algunos de sus aspectos inaceptables, como puedan ser los desconchones pintorescos, algo así como un barniz pegajoso de arte popular, el barato tipismo: parece que debiera existir una alegoría patriotera por obligación, un irrefrenable y paellero apetito por irradiar españolidad", escribe Clemente en el capítulo "Irradiar españolidad".
Aunque Clemente ha constatado la pervivencia del kitsch en el siglo XXI -pone como ejemplo la renovación de motivos estéticos llevada a cabo por la cantante Martirio- sostiene que "La España de Franco resultó un fecundo caldo de cultivo para el ascendente kitsch aflamencado que se consolida en los sesenta pero que ya había pillado detalles de los tablaos y las cuevas de la zambra en los cincuenta".
Entre las debilidades de Clemente está un disco de Emi Bonilla que incluye una versión de "El porom pompero", que se promociona con la leyenda: "Después de ser consagrado por el público de París, Emi Bonilla regresa a España conquistando con su voz de bronce y su estilo genuinamente gitano al público cosmopolita y entendido de la Costa del Sol".
Clemente cae en la tentación de comparar lo kitsch con Dadá, pero enseguida se corrige: "No podremos descubrir ningún paralelismo entre el Café Voltaire y el Café Silverio".
|
|
"La cultura local dependía demasiado de las ayudas institucionales"
Consulta el encuentro
| CONÓZCANOS: CONTACTO | DIARIO DE IBIZA | LOCALIZACIÓN | PUBLICIDAD: TARIFAS | CONTRATAR |
|
|
||||||