EFE
El Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2007, Ginés Morata, ha destacado por el "inmenso potencial" que ofrece la modificación genética para encontrar la cura de enfermedades como el Alzheimer o el cáncer.
Así lo ha manifestado el biólogo español en una entrevista con Efe, donde ha asegurado que las investigaciones sobre la manipulación del ADN son "positivas", pero existe el temor basado en el desconocimiento a pensar que esos experimentos se realizan con "fines perversos".
"Aquellos que se niegan a cualquier tipo de modificación genética, hablan de ello como si se quisiera hacer una raza de esclavos, pero la cosa es mucho más simple y sensata", ha añadido.
Según Morata, permitir que continúen los avances en genética es una cuestión "de sentido común, porque si un niño nace con un defecto genético y un médico ofrece hacer una modificación genética para curarlo, seguro que sus padres estarían dispuestos a hacerlo".
Estas nuevas tecnologías, a su juicio, ofrecen unas posibilidades de mejora "muy grandes" para evitar enfermedades genéticas, y es responsabilidad de la sociedad "elegir cómo utilizar esos conocimientos para su propio beneficio".
Este experto en Biología Molecular ha destacado a Efe la importancia de estas investigaciones para acabar con un "gran problema médico", el cáncer, ya que se pueden crear fármacos que frenen la actividad de las células cancerosas.
Ha comentado que en el pasado mes de septiembre se publicó un estudio sobre el tratamiento del cáncer con GDC 0449, un fármaco que bloquea la función de la proteína que permite el desarrollo de las células cancerosas y que demostró la mejora significativa en 18 pacientes, mientras que en 11 enfermos la expansión del tumor se paró.
Este biólogo ha explicado que en la actualidad se puede alterar "puntualmente y con mucha facilidad el genoma de una mosca inyectándole un virus mitigado que altera ése gen y con ello podemos aprender mucho sobre las dolencias humanas".
Sus investigaciones se basan en la mosca del vinagre (Drosophila melanogaster), un organismo que comparte más del sesenta por ciento de sus genes con la especie humana, lo cual permite realizar experimentos sobre algunas afecciones sin las limitaciones y riesgos que supone estudiar a un paciente.
Asimismo, ha subrayado las ventajas de secuenciar el genoma para conocer el riesgo que tiene cada persona de padecer alguna dolencia en concreto y con ello tomar medidas preventivas que pueden salvar muchas vidas.
Hoy en día con una muestra de saliva se puede secuenciar el genoma de una persona en dos meses, pero Morata ha augurado que gracias a los avances en biomedicina dentro de diez años la secuencia podría hacerse en una semana.
Mediante este método de detección las mujeres con predisposición al cáncer de mama, en vez de hacer un test cada dos o tres años podrían realizarlo cada seis meses y en consecuencia atacar el tumor en una fase más temprana y por tanto menos peligrosa.
En cuanto a la vejez, ha recordado que algunos organismos no mueren, lo que supone que "el envejecimiento no es un hecho biológico inevitable" e incluso "podría ser controlable en un futuro".
Morata ha informado de que según algunos estudios realizados en gusanos, la eliminación de sus gónadas, la restricción calórica y la disminución de la temperatura incrementó en siete semanas más la esperanza de vida de estos animales.
Respecto a estas investigaciones, este biólogo almeriense ha vaticinado que en el futuro las personas podrían vivir 150 años y que puede que dentro de mil años no nos parezcamos a nuestros parientes gracias a la revolución biológica.