EFE
El Campo de Calatrava, en la provincia de Ciudad Real, contará con un centro de vigilancia volcánica que será el primero de estas características que se instalará en la Península Ibérica y que estará conformado por una estación de medición geoquímica y una red de vigilancia sísmica.
Elena González Cárdenas, doctora del departamento de Geografía y Ordenación del Territorio de la Facultad de Letras de la Universidad regional y directora del Grupo de Investigación Geovol, ha explicado a Efe que la conformación de este centro contribuirá a ampliar los conocimientos tanto de la actividad sísmica como volcánica que está presente en el Campo de Calatrava.
Científicos del Instituto Tecnológico y de Energías Renovables de Tenerife (ITER) han llevado a cabo la instalación de una estación geoquímica en La Sima de Granátula de Calatrava, un enclave que desde hace años es estudiado por los investigadores de la Universidad regional, al concentrase en este punto las emanaciones de CO² más importantes medidas nunca en un territorio volcánico.
El objetivo de los científicos es someter a vigilancia continua las emisiones de dióxido de carbono y sulfuro de hidrógeno, para tratar de caracterizar los niveles con los que estos gases surgen de una determinada zona del terreno.
La Sima de Granátula se ha convertido en un referente muy importante para los científicos que, a través de esta estación de medición, podrán comprobar la emisión difusa de estos gases.
Los datos que aporte esta estación de medición, ha explicado Rafael U. Gosálvez, investigador de la Universidad de Castilla-La Mancha, "nos permitirá avalar determinadas hipótesis que manejamos de partida, la más importante, comprobar si la emisión de gases en una mayor o menor cantidad de gases a la atmósfera está relacionada con la actividad sísmica de la región.
En este sentido, ha destacado que los datos tomados durante los últimos años por el grupo de investigadores que dirige les hace pensar que estaría relacionado y, como ejemplo, ha recordado que en las fechas previas a que se produjera el terremoto que tuvo lugar en Pedro Muñoz (Ciudad Real), en este punto se produjo un aumento de la emanación de gas.
Eleazar Padrón González, investigador de la división de Medioambiente del ITER, ha apuntado que esta hipótesis de trabajo se ha utilizado ya en otras zonas con actividad volcánica como Canarias o Centro América, donde se han instalado este tipo de estaciones para controlar los gases difusos que se emiten al exterior.
En estos lugares, ha indicado, "se ha podido observar una relación directa entre los valores de emisión de gases y la concurrencia de fenómenos como terremotos".
En el Campo de Calatrava, ha señalado el investigador del ITER, aunque no hay ningún volcán activo, se siguen produciendo fenómenos anómalos en determinadas zonas como el aumento de la temperatura del agua, la aparición de chorros de agua o la emisión de gases a través de hervideros.
La estación de gases transmitirá de manera remota, cada hora, los datos que obtenga a un ordenador central, donde se incorporarán a una base de datos que permitirá su tratamiento posterior, ha explicado.
La estación en sí consta de un brazo mecánico que porta un caldero invertido que baja hasta cubrir una determinada zona del suelo y en su interior dispone de una sofisticada instrumentación técnica que se encarga de medir los gases que se van acumulando en el interior.
El equipamiento se completa con una estación meteorológica que aporta datos complementarios de gran valor, como la temperatura y humedad del suelo, la presión barométrica, la velocidad y dirección del viento o la pluviometría, entre otros datos.
Rafael U. Gosálvez ha comentado que tras la instalación de esta estación de medición de gases, en septiembre, tendrá lugar una segunda fase del proyecto de investigación que consistirá en la instalación de una red de vigilancia sísmica en colaboración con el Instituto Geográfico Nacional.
Esta red de vigilancia sísmica servirá para completar lo que será el primer centro de vigilancia volcánica de la Península Ibérica, lo que supone el reconocimiento del mundo científico a la importancia que tiene el Campo de Calatrava como zona volcánica.
Situada en el centro de la provincia de Ciudad Real, en esta comarca manchega, desde hace más de ocho millones de años se han producido erupciones volcánicas, organizadas en ciclos eruptivos, separadas en el tiempo por largos periodos de inactividad, que han quedado reflejadas en los más de trescientos edificios volcánicos que se citan en ella y que suponen uno de los mejores ejemplos de la actividad volcánica de la Península Ibérica.