No tiene por costumbre nuestra Asociación de Vecinos de Sant Antoni entrar en polémicas, porque los hechos son los que son y así está San Antonio, viviendo una situación lamentablemente criticada hasta por los turistas que nos visitan como «turismo desfasado» y un lugar donde no volverían por los excesos de todo tipo.
Nuestra crítica va siempre dirigida a los responsables finales de este desmadre, que no son otros que las autoridades locales, por su falta de contundencia para conseguir un respeto a las normativas en forma de ordenanzas municipales. En ningún momento nos dirigimos a los pocos empresarios de este municipio que poseen la gallina de los huevos de oro. Porque mucha de la oferta complementaria de este municipio se queja precisamente de que esta gallina ya no pone los huevos de ese preciado material.
Como vecinos no queremos ir más al fondo del asunto (aunque habría mucho que decir sobre la muerte o no de la gallina), solo recordarle sus propias críticas a estos mismos gobernantes, obtenidas con un simple click en el buscador Google.
Hace unos cuantos años (quizás antes de que usted, señor Langley, hubiera instalado su negocio en el corazón del West End) y con respecto a los ruidos motivados por la ya desaparecida avioneta publicitaria que sobrevolaba el espacio aéreo de la bahía de San Antonio, usted escribía: «Los políticos saben que molesta a los turistas con su ruido y que los residentes no pueden disfrutar de la paz y tranquilidad de sus casas cuando pasa volando sobre ellos. Al parecer esto no es razón suficiente para que las autoridades le retiren los permisos. ¡Nos vemos nuevamente enfrentados con una situación en la que parece que los políticos se someten al poder económico y político de las grandes discotecas y la idea que tienen éstas sobre el futuro del turismo en Ibiza!» (27.09.2004).
Traslade ese mismo malestar producido por la contaminación acústica al centro de San Antonio donde la gallina produce esos tan deseados huevos.
Otro ejemplo, según sus palabras: «En ese momento, los touroperadores ofrecen pub crawls y otras excursiones en las que el turista puede beber cantidades ilimitadas de bebidas alcohólicas. Es obvio que el touroperador gana mucho dinero vendiendo este tipo de excursión y cobrando comisiones de los pubs, discotecas y otros lugares adonde llevan a sus clientes. No les importa la mala imagen que dan de Ibiza y los gastos sociales que paga la sociedad en términos de inseguridad, basura, actos vandálicos, ruidos, etc.» (30.09.2004).
Y otro texto muy directo a su defensa de las autoridades, según usted: «Los excesos de nuestros turistas solo pueden tener graves influencias negativas sobre los jóvenes. Pueden creer fácilmente que la forma de comportarse de ciertos turistas es la que deberíamos adoptar todos: emborracharse, tomar drogas y tener relaciones sexuales con muchas parejas es normal. Hasta que no controlemos los excesos de algunos turistas, para que sigan pasándoselo bien, pero sin abusar de la comunidad que es su anfitriona, estos problemas se agravarán. Mientras tanto, ciertos negocios ganan un montón de dinero con el actual tipo de turismo en la isla, y se está destruyendo gradualmente el futuro de nuestros hijos si no se controlan más estrictamente las conductas indeseables. La permisividad e indulgencia de las administraciones públicas es la causa de los problemas a los que se ven enfrentados los jóvenes locales, ya que las autoridades deberían controlar esas actividades de algunos turistas y la imagen que crean. Lo mismo vale para el modelo de comportamiento que presentan a los jóvenes que viven en la isla. Sin embargo, no hacen nada. El futuro está en traer a la isla un turismo más humano y palpablemente más respetuoso con la isla y sus habitantes, si queremos que nuestros hijos crezcan sanos y seguros» (11.10.04).
Son sus palabras. Pero está claro que trabajar en el West End ha terminado con los principios que usted demostraba en sus prolíficos escritos, que por desgracia se vuelven contra quien los escribe. O es que quiere hacernos creer que hay que aguantarse con lo que tenemos para que la gallina este contenta...
Deseándole que la gallina siga bien y que las autoridades sepan estar en su lugar haciendo cumplir las ordenanzas a quien las incumpla, sea turista o residente, empresario, prostituta o vendedor ambulante.
Le informamos que no entraremos en polémicas inútiles con nadie. Sabemos muy bien lo que decimos y lo que queremos para San Antonio sin que ningún residente en otro ayuntamiento venga a ponerlo en duda. Nosotros sí somos coherentes con nuestras críticas y lo que queremos es que lo que la ley dicta se cumpla, ni más ni menos.