Hace unos días, por la tarde, aprendí que las normas de trafico ya no están vigentes. No sé si es solo para el ámbito que abarca el barrio de ses Figueretes, en la ciudad de Eivissa, o si el ´haz lo que te dé la gana´ es extensible al resto del territorio, ya que el policía municipal que me dio tan grata noticia no tuvo a bien explicármelo detalladamente.
Les pongo en antecedentes: un coche con matrícula extranjera estacionado en línea amarilla delante de la rampa de acceso para sillas de ruedas al paseo de ses Figueretes por la calle Tarragona, además impidiendo a su vez la posibilidad de acceso a la plaza de parking reservada a minusválidos. Nosotros somos vendedores del mercado nocturno situado en dicho paseo, con licencia otorgada por el Ayuntamiento. La parada hay que montarla y desmontarla cada día, y consta de un carrito con cuatro ruedas que trasladamos dos veces al día (al empezar la jornada, entre las seis o las siete de la tarde, y al recoger, que es sobre la una de la madrugada) y que subimos o bajamos del andén por dicha rampa.
Al encontrarnos con el coche impidiendo el acceso, llamamos a la Policía Municipal explicando la situación, tras ver que no aparecía el conductor del vehículo. Después de media hora, llegó una pareja de extranjeros; cuando les dijimos que venía la Policía a tramitar la denuncia, el acompañante de la conductora se puso bastante energúmeno y quería llevarse el coche.
Por fin llegó el policía motorizado y no quiso escuchar lo que teníamos que decirle, teniendo en cuenta que nosotros habíamos llamado solicitando su presencia. Nos dijo que nos podía poner una denuncia por llevar los carritos del mercado por la calle y que la que era hasta ese momento, al menos para mí, la infractora tenía el derecho a irse tranquilamente sin multa, ni siquiera una amonestación. Le dije al policía municipal que le exigía que pusiera la denuncia y nos ignoró descaradamente, dejándonos a nosotros como delincuentes y al delincuente como la persona más cívica del entorno de Eivissa.
Bien, ahora vamos a ir a Tráfico y al Ayuntamiento para que nos otorguen un permiso para llevar el carrito por la calle, y una matrícula si es necesario.
Lo mejor de todo esto, es que ya no vamos a tener problemas de estacionamiento en Eivissa, puesto que desde ese día nosotros y todo aquel que lea esta carta está autorizado, por obra y gracia del señor municipal, a dejar el coche donde le venga en gana. Ni las placas, ni las líneas amarillas tienen importancia para el policía que patrullaba el jueves 26 de agosto por la tarde por ses Figueretes. No sé su nombre ni número de placa porque se dio mucha prisa en marcharse del lugar, cosa que no hizo para llegar, pero si otro policía me multa por dejar el coche en doble fila, en un vado o en un paso de peatones, le remitiré al superpoli de ses Figueretes que parece ser el único que conoce las nuevas no normas de tráfico.