Resido en San Antonio toda la temporada y, al tener el gimnasio al lado, paso casi todas las tardes por Caló des Moro, lugar sobre el que este diario se hacía eco de un acontecimiento que sucedió hace dos días y del que yo fui testigo.
En defensa de la socorrista quiero decir que fuera del horario de trabajo los bañistas, y especialmente los residentes de la zona, saben perfectamente que deben extremar las precauciones y que si ella no está y corren peligro al bañarse deben esperar a que abra la playa y llame al 112 para verificar las condiciones de baño. Por tanto las señoras que se quejaron, que fueron dos, no tenían ninguna razón. He visto cómo amigos de la socorrista venían a la playa y ella seguía en su silla y haciendo su trabajo. Además no tiene una sombrilla y lugar de trabajo en condiciones y creo que todos podemos dar como aceptable el que se baje y hable con la gente en 8 horas que tiene que estar al sol vigilando la playa, que no es precisamente peligrosa.
No hay carteles que avisen a los bañistas de las olas que provoca el barco de Baleària, cosa que ella sí que ha pedido y, como es lógico, no puede ir uno por uno a todos los bañistas, la mayoría extranjeros, y avisarles, más que nada porque ese barco llega antes de su horario de trabajo. He podido hablar con ella días antes y después de todo esto y os aseguro que el no contrastar la noticia como ha hecho este diario le ha causado el tener que abandonar su trabajo injustamente, así como el desprestigio que se ha dado a entender sobre la manera en que ha hecho su trabajo. Les pido una rectificación y disculpas públicas y que se contrasten las noticias mejor antes de publicarlas, contando con todas las versiones de las personas implicadas.