¿Cómo era Gloria Botella? Que difícil describirla en solo unas líneas: era felicidad, ilusión, apoyo, alegría, unión, fortaleza, un corazón inmenso, una buena amiga y mejor madre, era todo esto y mucho, muchísimo más. Hace solo unos días que nos dejó y tenemos los corazones destrozados.
El día de su despedida, viajé con un amigo en el avión y me dijo que era tan increíble que tenía su espacio privado con cada uno de nosotros. Que quizás para mí era rojo y para él era azul… Pero siempre estaba ahí cuando la necesitabas y siempre tenía un momento para escucharte.
No tengo ni un solo recuerdo de mi infancia en el que ella no esté, con mi madre. Recuerdo nuestras excursiones en el Zebedeo, las charlas de las noches en la terraza de Talamanca: mis padres, ella y Pepe.
Y luego fuimos creciendo y ella seguía ahí. Dándonos consejos, escuchándonos, riñéndonos, pero siempre con sus mejores deseos. Y me enfadé muchísimas veces con ella, pero ¿sabéis lo mejor de Gloria? Que le daba igual, decía lo que pensaba y eso era una de sus múltiples cualidades.
Yo sigo teniendo mi espacio personal con ella: los libros, que ambas disfrutamos y que siempre intercambiábamos (sé que no te gustaría el que estoy leyendo ahora). Sigo guardándote los que todavía no has leído y lo seguiré haciendo.
Que los que no tuvisteis la suerte de conocerla sepáis que el mundo es un lugar mejor desde que Gloria estuvo en él y que creo que nunca he echado tanto de menos a nadie como la estoy echando de menos a ella.
Ahora su familia nos necesita (e incluyo a mis padres en ella, porque mi madre ha perdido a su hermana del alma) y estaremos ahí, intentando dar, aunque solo sea un poco de lo que todo ella nos dio.
Te queremos muchísimo, Gloria. Un beso enorme y gracias, de corazón, por todo.