Lamento informarles de que, después de más de 13 años de trabajar junto a ustedes por el bienestar del ganado de la isla, la junta de la Associació de Ramaders ha decidido, de manera unilateral, prescindir de nuestros servicios veterinarios.
Quiero manifestar denuncia y malestar, no por el hecho en sí, sino por la forma en que se ha producido. A finales del año pasado acordamos un pacto verbal de servicios, como durante los últimos trece años, con el presidente Andreu Ferrer y el secretario Jaime Verdera, en presencia del conseller de Agricultura y dos funcionarias de esta conselleria. Esto, junto con el proyecto que presenté, ha servido para que la Asociación se asegure una subvención sin determinar por parte del Govern para este año y se embolse treinta mil euros de subvención por parte del Consell.
Curiosamente, en cuanto este dinero ha estado en sus bolsillos, no han tardado ni una semana en romper el pacto de manera desleal, argumentando que «no habían firmado nada». Señores de la junta: llevo muchos años trabajando para los ganaderos sin haber firmado un solo contrato. Hasta ahora la honestidad, el honor y la honradez habían sido suficientes, pero veo que estos principios no van con ustedes ahora que tienen el dinero en sus bolsillos.
Sé que esta decisión no transmite la voluntad de la mayoría de asociados por dos motivos: porque no se les ha preguntado y porque ellos mismos me lo han hecho saber. Desde estas líneas quiero agradecer el apoyo mostrado por los ganaderos de la isla, así como reafirmar mi disposición personal y de mi equipo a todo aquel que nos necesite.
Señores de la junta: según el artículo 12 de sus estatutos, les debe elegir la Asamblea de asociados cada dos años, no puede entrar quien quiera ni tampoco es vitalicio.