Creo que la mayoría de los políticos son personas honestas y preparadas, pero también los hay corruptos e incompetentes que han entrado en política medrando, escalando y que son los que echan por tierra la labor excelente de los primeros. Un amigo mío me ha mandado un artículo que me da pie para escribir el comentario que sigue. Si un país busca inspiración para enfrentar dos de sus pricipales problemas, educación y corrupción, difícilmente se podría dejar de visitar un lugar más apropiado que Finlandia. La presidenta finlandesa adelanta algunas palabras clave: fuerte inversión en educación (6% del PIB), transparencia en el gobierno y fidelidad partidista. Es muy importante tener el coraje de reservar los recursos necesarios para la educación, resalta ella.
Un pueblo educado sabrá elegir a dirigentes honestos y competentes y estos elegirán a los mejores asesores. Un pueblo inteligente y educado no permite corruptos ni incompetentes. Un pueblo ignorante desperdicia sus recursos y se empobrece. Un pueblo ignorante vive de ilusiones. Un pueblo educado sabe muy bien diferenciar un discurso serio de una prédica demagógica. Un pueblo educado prospera también en condiciones adversas. Un pueblo ignorante es terreno abonado para la demagogia. Cuanto más ignorante sea un pueblo más enriquecimientos ilícitos habrá. La corrupción siempre estará presente porque es el negocio de los sinvergüenzas.