Llega la Navidad, su espíritu nos invade, nos transforma y acrecienta los mejores sentimientos. La navidad ha conseguido que políticos como el señor Tarrés y el señor Fajarnés estén de acuerdo en algo, tengan unidad de acción y que lo manifiesten abiertamente.
No había sucedido en muchos temas importantes que afectaban a la isla y que requerían el debido consenso; ha sido precisamente el Club Náutico de Ibiza lo que ha propiciado el encuentro dentro de este marco incomparable de magia que es la Navidad, porque no han sido los intereses privados de un sector notable de la sociedad ibicenca, no, ha sido la navidad, por lo que no era necesario que el señor Tarrés mencionase el usuario que paga diez euros (si bien es cierto que en Navidad solía sentarse a un pobre en la mesa).
Ha sido también la Navidad la que ha propiciado que desde las altas esferas del PSOE balear se haya hecho entrar en razón a Harry Triay, antaño azote de la vil morralla, demostrándole su gran equivocación y no presionándolo, como habrán malpensado algunos, para que obedezca, ya que de lo contrario tendrá menos futuro político que Paquirrín, aunque también hubiesen podido ser tan convincentes en otros temas de interés más general para las islas.
Vamos, que a este paso el informe de los inspectores de la Unesco, en referencia a la ampliación del puerto, lo van a traer los Reyes Magos y de esta manera la felicidad será completa. Y si además estos obsequian con carbón a los gobernantes de la isla del sur, pues mejor que mejor.