Hemos estado esta mañana en urgencias porque nuestra hija no se encontraba bien. Al principio ha sido rápido pero hemos pillado el cambio de turno y ha sido vergonzoso, por no llamarlo de otro modo.
Se supone que empiezan a las 8 de la mañana pero aquí el personal médico hasta las 8:45 no se pone en marcha. Primero el café, con su respectiva charla matutina; paseos para arriba y para abajo, de todo menos atender a los pacientes.
Allí se veía a todos los acompañantes en los pasillos. Buscábamos entre ellos a algún médico pero, como he dicho, hasta que no acaban de desayunar no se pone nadie a trabajar.
Señores míos, la gente, cuando va a urgencias, es porque se encuentra mal, no para ver a los médicos cómo desayunan. La gente desayuna en casa antes de salir.
Viva la sanidad pública, que la pagamos todos.