Silvia R. López y Julio César Yurramendi
Fue como si un rayo hubiera caído en medio de nuestra casa, o como si un terremoto hubiera partido en mil pedazos nuestra familia y nuestra vida en un solo segundo cuando llegó la noticia. Nuestro hijo Matías tiene esa enfermedad que es tan dolorosa que hasta duele decir su nombre.
Estas líneas van dirigidas a todo el personal del hospital Can Misses. Queremos hacer llegar nuestro más profundo agradecimiento a los que nos abrazaron, a los que lloraron, a los que con una mirada nos acompañaron. Gracias, también, a todos aquellos que realizaron una gestión ágil de cualquiera de nuestras necesidades, a los que posibilitaron que todo se hiciera rápido, muy rápido, para que la enfermedad de Matías se diagnosticara y se tratara con la mayor de las urgencias. Gracias a vuestra sabiduría profesional y a vuestra calidez.
¡Gracias a todos!
No podemos decir vuestros nombres. Seríamos injustos al omitir alguno. El camino que nos espera será difícil, pero el nivel profesional y humano que hemos encontrado en ustedes nos hace tener fe y esperanzas.
Sabemos que ´gracias´ es una palabra que se queda muy pequeña ante lo que queremos decirles, es pequeñísima ante lo que sentimos, pero no encontramos otra. Gracias por ayudarnos y acompañarnos en uno de los momentos más difíciles de nuestra vida.