La aprobación de esta ´ley ómnibus´, tal como ha sido remitida al Senado, resulta un peligro para el sector del taxi. En poco tiempo estaremos en la ruina. El análisis que se hace es que varía la concesión de las licencias VTC de vehículos de alquiler con conductor; con su aprobación las grandes empresas y los pequeños autónomos que quieran prestar servicio con estos vehículos no tendrán limitaciones.
Los ayuntamientos de Eivissa conceden las licencias de taxi a un precio que oscila entre los 50.000 y 160.000 euros, estamos controlados por la Administración, disponemos de buenos vehículos, realizamos los servicios con todas las garantías: conductor identificado, seguros a todo riesgo, inspecciones técnicas al día, tarifas autorizadas, etc. Las nuevas VTC prestarán servicio en condiciones precarias, sin ningún control ni en precios ni en seguridad, por eso no beneficiarán al usuario.
El Consell de Eivissa ya modificó en su día la ratio de las actuales autorizaciones, pudiendo conceder una VTC cada doce VT (cuando la
reglamentación nacional las fija en una cada treinta). Esta modificación fue impugnada en su día ante los tribunales y estamos a la espera de una sentencia favorable a nuestros intereses. No podemos permitirlo, debemos luchar, ya que esta ley no favorece ni al usuario ni al sector del taxi. En la temporada de verano nos podemos encontrar en nuestra isla con una invasión de vehículos de estas características, aparte de la nada despreciable cantidad de 136 licencias de taxis estacionales que pretende conceder el irresponsable conseller de Mobilitat de Eivissa.
La crisis que soportamos y la nefasta ordenación del sector en nuestra isla nos obliga a formar una piña; sólo unidos podremos defendernos. ¡Basta de ilegales! Debemos evitar que nos perjudiquen, pero no se evita legalizándolos y concediendo más.