El pasado sábado, algún salvaje (por llamarle algo) tiró una piedra desde el puente sobre el cinturón de ronda que hay junto a los Multicines. La piedra que impactó en el vehículo dónde viajaban mi marido y mi hijo, aunque por suerte no pasó nada grave: sólo la luna delantera del coche que hay que cambiarla y un volantazo mal dado, que gracias al cielo no llegó a mayores.
Me consta que no es la primera vez que pasa, y mi pregunta, por si hay alguien que se digne a contestarla, es: por ahora no ha pasado nada grave, por lo menos que hayamos sabido, pero y si en lugar de un coche fuera una moto; imagínense ustedes si agrieta el parabrisas de un vehículo grande qué podría hacerle a una moto. Y si en la maniobra lógica de esquivar, al notar el impacto, viene otro vehículo y uno tiene un accidente grave, con quién hablamos, a quién pedimos explicaciones, quién carga con los daños... por no hablar de males peores en los que la persona afectada no lo pueda llegar a contar. Porque cuando uno conduce no va mirando al cielo por si cae un pedrusco, y tampoco te da tiempo de reaccionar para ver quién ha sido el descerebrado que ha hecho eso.
Y lo último, ¿por qué no son todos los puentes como el que hay por ejemplo a la altura de una discoteca de la carretera de San Antonio.
En caso de atropello la ley ampara al peatón, por razones obvias, ya que no está en igualdad de condiciones (por muy ebrio que pueda ir, que se ha dado el caso) con respecto a la persona que va en coche, pero en un caso como el que he contado, quién ampara al conductor y a las personas que van dentro del vehículo cuando es un peatón el que produce el daño.
Es todo, espero que en un futuro no se tenga que lamentar ningún daño irreparable.