En primer lugar, Amics de la Terra desea elogiar y agradecer al equipo del GEN/GOB y el Institut d´Estudis Eivissencs, su excelente trabajo en defensa de los bienes patrimoniales de la Unesco. Consideramos que los ataques y críticas que han recibido estas entidades por su defensa de los bienes patrimoniales de la Unesco están totalmente fuera de lugar. La reciente visita de los inspectores de la Unesco deja en evidencia que algunos políticos valoran más el prestigio y las ventajas económicas que supone este reconocimiento internacional que su verdadero valor, ya que de lo contrario, en vez de atacar y criticar a los defensores del patrimonio, les habría agradecido sus esfuerzos y dedicación a la causa.
El GEN/GOB, el Institut d´Estudis Eivissencs y Amics de la Terra han cumplido con sus deberes. También destacados miembros de la formación política Eivissa pel Canvi se han implicado públicamente en la defensa de los bienes patrimoniales. No se puede decir lo mismo de las instituciones locales que tienen la responsabilidad directa de su gestión.
La preocupación de los miembros de Unesco quedó en evidencia en la reunión celebrada en Sevilla en junio pasado, donde se dedicó una sección al caso de Eivissa. El comité consideró grave que las administraciones locales no entendieran bien su responsabilidad en la gestión de los bienes protegidos y que no hubieran informado correctamente a Unesco de las actuaciones que podrían afectar a los bienes patrimoniales. Hacían mención de la amenaza que suponía la construcción del proyecto de la Autoridad Portuaria (plataformas y el dique de Botafoc) en el año 1999 y que sólo gracias a la promesa de las autoridades locales de limitar el proyecto a la construcción del dique y no construir las plataformas proyectadas, se concedió el galardón.
Indignan las críticas sin sentido a los defensores del patrimonio, indigna la actitud prepotente de la Autoridad Portuaria y la manipulación de la opinión pública, dando a entender que la única opción factible es su proyecto, más caro económica y ambientalmente. Indigna la falta total de diálogo democrático e indigna también que se quiera seguir con la misma línea desarrollista de siempre que tanto ha maltratado a nuestra isla.
Si la Unesco decide que con la ejecución del proyecto del macropuerto se ponen en peligro los bienes patrimoniales, no será culpa de los defensores de este patrimonio mundial. La visita de Unesco representa un toque de atención y sobre todo una oportunidad de rectificar. Sin las denuncias de las entidades ecologistas, no habríamos tenido esta oportunidad.
Siempre es positivo reflexionar y reconsiderar prioridades. Sólo hay dos opciones posibles….