IBIZA | LAURA FERRER ARAMBARRI
Hoy en día nadie construiría en sa Penya una casa como la que en 1960 erigió el pintor y arquitecto alemán Erwin Broner sobre el acantilado. Una casa abierta en todos los sentidos. Nadie consideraría esa casa segura en un barrio que en los últimos años se ha caracterizado por concentrar buena parte del tráfico de droga en la isla. Pero la apuesta del Ayuntamiento de Ibiza y del Govern a través de la Ley de Barrios es que esa realidad cambie (así lo aseguraron en la inauguración de la reforma la alcaldesa, Lurdes Costa, y el presidente, Francesc Antich) a través de la rehabilitación de los cascos históricos y de la creación de focos de atracción para que la gente no los evite y se pasee por ellos. Ese es otro de los objetivos de la rehabilitación de la casa, ya que podrá ser visitada por los ciudadanos tanto de manera individual como en grupos (aunque estos últimos deberán avisar antes en el teléfono 971 39 21 47).
La vivienda-estudio de Broner ha recuperado su esplendor original, eliminando también las pequeñas reformas que introdujo su viuda Gisela Broner. Los trabajos han incluido la rehabilitación de la estructura y las fachadas, muy dañadas, pero también la reconstrucción del mobiliario diseñado por el propio Broner.
La casa cuenta con varias alturas. La principal se distribuye en torno a una cocina-salón con un ventanal que realmente ocupa toda la fachada de la vivienda con unas impresionantes vistas al mar. Un reto especial para los arquitectos fue lograr unas persianas similares a las que Broner diseñó para esta gran ventana, con unos bastidores metálicos y articulables. El salón está presidido por una chimenea y la cocina, de pequeñas dimensiones, es muy funcional. En esta planta hay una habitación y un baño.
En la parte inferior está el estudio que da paso a un jardín. Desde este espacio se puede acceder a la planta principal a través de una pasarela construida sobre el acantilado. La terraza es, sin duda, una de las partes más singulares de la vivienda ya que, aunque es muy abierta, presenta dos semicírculos de obra que actuaban como parasoles para preservar la intimidad de los Broner cuando tomaban el sol o leían frente al mar.
Visitas sin guía
Por el momento es posible recorrer la casa por libre. De octubre a abril el horario será de martes a domingo de 10 a 13,30 horas y de martes a viernes de 16 a 18 horas. Los lunes y festivos estará cerrado. De mayo a septiembre el acceso será posible en horario de martes a domingo de 10 a 13,30 horas y de martes a viernes de 17 a 20 horas.