En la exposición ´Le Corbusier en la India´, presentada el pasado viernes en la sede del Colegio de Arquitectos, planean distintos homenajes. En primer lugar, al maestro de todos, al arquitecto suizo Le Corbusier, uno de los padres de la arquitectura moderna, que entre 1951 y 1965 se ocupó de realizar un proyecto casi inverosímil: la creación de una ciudad completamente nueva en un país lleno de ciudades antiquísimas. El encargo le llegó directamente de Neru, primer ministro de la India.
La exposición trata de recordar la proeza, un proyecto consumado, dirigido de principio a fin por su creador, que viajó constantemente a la India durante aquellos años. Un proyecto con sus luces y sus sombras, que trataba de hacer realidad ideas muy abstractas, y un proyecto ineludible en el itinerario histórico de cualquier arquitecto.
Pero la exposición es también un sentido homenaje al arquitecto catalán Enric Miralles. Fue el alma del viaje a Chandigarh en 1992 –y a Ahmedabad, donde Le Corbusier también realizó otros proyectos– por un grupo de amigos, y sus dibujos en aquella ciudad son también los protagonistas de la muestra, juntamente con los que realizara el arquitecto ibicenco Elías Torres, que se apuntó al viaje en el último momento y hoy lo recuerda como una de sus mejores y más divertidas aventuras.
Josep Quetglas, también arquitecto, se ha ocupado de comisariar esta muestra peculiar donde el dibujo, el viaje y la historia de la arquitectura moderna aparecen reunidos. Él conocía la existencia de los dibujos de Enric Miralles, prematuramente fallecido en el 2000, llorado por sus numerosos amigos y admiradores, y decidió ir en su búsqueda.
Así nació esta exposición un tanto atípica que muestra cómo dos arquitectos amigos, Enric Miralles y Elías Torres, siguiendo el rastro de su maestro Le Corbusier, llegaron un día a la ciudad creada por éste, Chandigarh, y se pusieron a dibujarla, a estudiarla, a comprenderla.